Las infecciones nosocomiales son infecciones contraídas en el hospital; es decir, no existían antes de la hospitalización. En cuidados intensivos, las infecciones nosocomiales afectan, de media, a uno de cada cinco pacientes. Se trata, por tanto, de una complicación muy frecuente que no siempre es posible evitar.
Las visitas, incluidas las de los niños, no suponen un riesgo de contraer una infección nosocomial, siempre y cuando se respeten las precauciones.
Las complicaciones iatrogénicas son aquellas relacionadas con los tratamientos aplicados. Aunque cada máquina y cada medicamento que se utiliza en cuidados intensivos necesario para mantener y preservar la vida del paciente, ningún tratamiento está exento de riesgos. La fragilidad de los pacientes de cuidados intensivos hacerlos especialmente propensos a sufrir complicaciones, lo que hace que estas sean especialmente preocupantes. Por este motivo, los equipos sanitarios reevalúan a diario la necesidad de cada tratamiento y cada terapia, con el fin de «retirar» al paciente aquello que ya no necesita antes de que surja una complicación.
Una estancia en un centro de cuidados de cuidados intensivos para un paciente siempre supone un trauma importante: enfrentarse a su propia vulnerabilidad, o incluso a su propia mortalidad; una sensación de impotencia y de pérdida de control sobre la situación; pérdida de autonomía, dolor e incomodidad, sujeciones (se puede atar a los pacientes para que no se pongan en peligro), delirio de « cuidados intensivos » (los pacientes pueden experimentar alucinaciones, sueños y pesadillas más reales que la vida misma durante su estancia), amnesia: todo ello puede tener importantes consecuencias para el equilibrio psicológico. Por eso es importante intentar minimizar al máximo las agresiones, fomentarun acompañamiento lo más personalizado posible y asegurarse de que el paciente comprenda bien lo que le está sucediendo (en particular, llevándole un diario de la estancia).
Tengan la seguridad de que el equipo sanitario hace todo lo posible por minimizar estos riesgos. El personal médico está formado para respetar estrictamente las medidas de higiene y actualiza constantemente estos procedimientos de acuerdo con las recomendaciones oficiales.