El final de la vida

Acompañar a un paciente en la etapa terminal en cuidados intensivos

La cuidados intensivos el servicio en el que se emplean todos los medios posibles para mantener la vida y permitir que el paciente supere una crisis y sobreviva a una enfermedad aguda. Pero, lamentablemente, en algunos casos estos medios no son suficientes y puede tomarse la decisión de limitar o suspender estas medidas tan invasivas. El principal objetivo de la atención al paciente pasa entonces a ser garantizarle un final de vida lo más digno posible.


Los tratamientos y terapias que se aplican en cuidados intensivos fuente de malestar y angustia: por ello, el objetivo principal pasa a ser reducir al máximo cualquier molestia y dar prioridad a los cuidados que puedan aportar tranquilidad y (re)confort. Los tratamientos para reducir o eliminar el dolor y la ansiedad pasan a ser prioritarios. Los cuidados desagradables se someten a reevaluaciones sistemáticas y se eliminan en la medida de lo posible. En algunos casos, se puede considerar la posibilidad de retirar el máximo posible de aparatos y tubos que rodean y equipan al paciente.


Durante toda la fase terminal, el personal sanitario estará atento a las expresiones del paciente, incluso si está sedado, y a las posibles reacciones que pueda presentar. No dude en plantear todas las preguntas que se le ocurran, en expresar todas sus inquietudes y observaciones para ayudar al equipo sanitario a brindar el mejor acompañamiento posible, tanto al paciente como a usted mismo. No dude en comunicar al equipo si desea que le llamen a cualquier hora del día o de la noche, o si necesita disponer de momentos de descanso.


Acompañar a un paciente en la etapa final de su vida, sobre todo si está inconsciente, puede resultar muy desestabilizador, además de generar mucha tristeza. Algunos familiares pueden sentir la necesidad de empezar a ocuparse de los trámites administrativos, mientras que otros prefieren vivir el momento y disfrutar de los últimos instantes que comparten. Es importante que cada uno pueda gestionar la situación como mejor le parezca, sin sentirse juzgado o presionado por los demás. Si siente la necesidad de hablar, el equipo está a su disposición para escucharle. Tampoco dude en recurrir al psicólogo del servicio, un recurso valioso para acompañarle en sus emociones, sus pensamientos difíciles o sus relaciones familiares.


Durante los últimos momentos de vida, puede realizar rituales, pedir que acuda un representante de su religión o de la del paciente, hablar con el paciente, tocarlo, permanecer en silencio o cantar, procurando no molestar a las habitaciones de al lado. Algunas personas traen algunos objetos personales para que el entorno resulte un poco más familiar (una estola perfumada, fotos, música suave, etc.). Siéntase libre de acompañar al paciente como desee. En caso de duda sobre lo que se puede hacer, el equipo está a su disposición.


Tenga en cuenta que los rituales que se puedan realizar en una sala de cuidados intensivos pueden, bajo ningún concepto, incluir el uso de llamas o chispas (ni velas ni incienso) debido a la presencia de gases médicos. El riesgo de explosión es real.

Imagen tomada del proyecto «Les Trois Vœux», UCLA