Tras una estancia en cuidados intensivos, algunas personas presentan trastornos físicos, psicológicos y/o cognitivos que pueden aparecer de forma inmediata, varias semanas o meses después del alta. Se conoce como síndrome postcuidados intensivos o o PICS (Post Intensive Care Syndrome). Su evolución es variable e impredecible: pueden remitir, persistir o modificarse con el tiempo. Si crees que puedes presentar estos síntomas, no dudes en consultar a profesionales sanitarios para limitar su impacto en tu calidad de vida y favorecer tu recuperación lo antes posible.
Tras una estancia prolongada en cuidados intensivos, los músculos que no se han ejercitado, o lo han hecho muy poco, se han «atrofiado» y deben recuperarse, sobre todo si la estancia ha sido larga y has estado conectado a un respirador artificial. Al despertar y durante las semanas siguientes, habrá que volver a acostumbrarlas progresivamente al esfuerzo. La debilidad inicial es a veces extrema: el simple hecho de sentarse puede suponer un esfuerzo sobrehumano, dar los primeros pasos es toda una hazaña y la rehabilitación puede prolongarse mucho tiempo. Sin embargo, todo vuelve poco a poco y la perseverancia siempre se ve recompensada con nuevas «primeras veces» muy satisfactorias y alentadoras. Llevar un registro de sus nuevos avances y de su progresión puede ayudarle a mantener el ánimo en los días en que la magnitud de la tarea parezca insuperable. Es normal que se sienta débil y cansado al principio.
Este proceso puede durar desde unas semanas hasta varios meses. Te recomendamos que lleves un diario en el que puedas anotar tus progresos y así medir el camino recorrido con el paso del tiempo. Esto te ayudará a mantener la motivación y el ánimo. Si ya has llevado un diario de seguimiento, puedes seguir utilizándolo como diario de rehabilitación.
Consejo útil: Para recuperar la confianza en ti mismo tras la « cuidados intensivos », puedes volver a caminar utilizando bastones, como en la marcha nórdica, o pedirle a un familiar que te acompañe con una pequeña silla plegable, como las que usan los pintores o los pescadores.
Testimonio de Fabrice¡El deporte es vida!
En caso de ingreso en cuidados intensivos un problema respiratorio, Es habitual sentirse sin aliento después de la estancia, desde unos meses hasta varios años. Algunas secuelas se superan muy bien con la rehabilitación física, mientras que otras, lamentablemente, pueden ser permanentes. En cualquier caso, una rehabilitación adecuada y realizada con constancia te permitirá recuperarte, total o parcialmente, tu respiración. Rodéate de profesionales que te ayuden a lograr la mejor recuperación posible. Los fisioterapeutas te serán de gran ayuda con este tipo de problemas.
No dudes en pedir consejo a tu médico de cabecera, a tu neumólogo o al servicio de cuidados intensivos que te ha atendido para encontrar profesionales que conozcan las particularidades del postcuidados intensivos o o de tu patología en concreto. El seguimiento de tu rehabilitación es importante y resulta útil encontrar un profesional que te acompañe a lo largo de todo el proceso, pero no dudes en tomarte el tiempo necesario para encontrar a la persona adecuada que te ayude.Tampoco es raro que, a veces, se produzca un debilitamiento pulmonar a largo plazo: pide consejo a tu médico de cabecera sobre la conveniencia de vacunarte contra los virus estacionales y mantente alerta si te sientes sin aliento después de un «resfriado».
Testimonio de Nadine: La experiencia de la dificultad respiratoria
La sonda de intubación que le ayudó a respirar (si recibió asistencia respiratoria) pasa entre las cuerdas vocales. Por lo tanto, tras la extubación, es posible que sienta dolor en la garganta, sequedad en la boca y la garganta, y que su voz suene un poco diferente. Esto debería desaparecer con el tiempo. Si el dolor es muy intenso o persiste más de una semana, considere la posibilidad de comunicárselo a su médico de cabecera. Durante los primeros días, evite forzar la voz para que sus cuerdas vocales tengan tiempo de recuperarse.
Si el cambio en tu voz persiste, acude al médico: es posible que tengas una lesión más duradera en las cuerdas vocales y quizá necesites sesiones de logopedia.
El paso de la sonda de intubación entre las cuerdas vocales también puede provocar trastornos de la deglución: esto suele detectarse rápidamente en el servicio de « cuidados intensivos » y se le tratará este problema antes de que le den el alta, pero, en caso de que sea necesario, esté atento: si tose cada vez que bebe agua o come algo, es posible que aún tenga una dificultad para tragar. En este caso también, hable con su médico de cabecera sobre la posibilidad de realizar algunas sesiones de logopedia, ya que le pueden venir muy bien. No descuides las aspiraciones: pueden provocar neumonías.
Es posible que también tenga marcas o pequeñas llagas en las comisuras de los labios, donde pasaba el cordón que sujetaba la sonda de intubación. Se curarán rápidamente; puede aplicarse un bálsamo labial o cremas cicatrizantes adecuadas para la boca para favorecer la cicatrización.
Testimonio de Dennis: una discapacidad invisible: la pérdida de la voz
Tras una estancia en la unidad de cuidados intensivos ( cuidados intensivos), es frecuente que la piel esté seca e irritada, a veces hasta el punto de provocar picor. Esto puede estar relacionado con los edemas o con las variaciones importantes de la presión arterial (tensión) cuando te encontrabas en un estado inestable: el cuerpo favorece la irrigación de los órganos vitales y la piel suele ser la primera en sufrir las consecuencias de la hipotensión. Podrá acelerar su recuperación hidratándola abundantemente y con regularidad hasta que recupere su textura habitual.
Puedes aprovechar este momento para utilizar un producto hidratante suave cuyo aroma te guste o te relaje, o para realizar un automasaje que te aporte relajación y alivio de la tirantez o las tensiones diversas.
En ocasiones, el eccema puede aparecer o reaparecer tras una estancia en cuidados intensivos. Esto también provoca picor, que se puede aliviar con cremas específicas. Consúltalo con tu médico de cabecera o con tu farmacéutico.
También es posible que se produzca caída del cabello, a veces hasta varios meses después de salir de cuidados intensivos. Volverá a crecer una vez que el estrés haya remitido.
Ten en cuenta también que puedes tener los ojos secos tras un periodo prolongado de coma. Coméntaselo a tu médico; él te podrá recetar lágrimas artificiales. Si la sequedad persiste, acude a un oftalmólogo, que te ayudará a encontrar una solución.
Es posible que le queden cicatrices como consecuencia de los distintos tratamientos que se le han administrado para curarle y controlar su estado.
Masajear regularmente las cicatrices hará que su aspecto mejore, hasta el punto de que algunas puedan llegar a desaparecer. Hay cremas que favorecen la cicatrización; no dudes en consultar a tu farmacéutico. Recuerda también proteger bien las cicatrices del sol (con una camiseta o un protector solar de factor alto) para evitar que queden marcas.
En el caso de cicatrices que resulten muy molestas desde el punto de vista estético o funcional, puede pedirle a su médico de cabecera que le derive a un cirujano plástico para que evalúe qué se podría hacer al respecto.
También es posible que le salgan hematomas al principio: se deben a los tratamientos anticoagulantes que se le han administrado durante el periodo de reposo en cama para prevenir la flebitis. Estos hematomas desaparecerán progresivamente en unos días o unas semanas, dependiendo de su tamaño.
Sus facultades sensoriales pueden verse ligeramente alteradas tras su estancia en cuidados intensivos. Es posible que experimente cambios en el gusto y el olfato. El gusto, en particular, puede verse alterado por ciertos tratamientos; por ejemplo, algunos medicamentos dejan un sabor metálico en la boca. Esto desaparecerá al suspender el tratamiento. Muchos pacientes relatan tener ganas de sensaciones de frío (ventilador, bolsas de hielo) o de alimentos muy fríos (helados) al final de su estancia en cuidados intensivos justo después. ¡No dude en satisfacer esos antojos!
También es posible que notes una ligera miopía temporal debido a la escasa profundidad de campo visual en una habitación de hospital, o incluso sensaciones extrañas, como hormigueos en la piel.
Estos cambios en tus sentidos pueden resultar desconcertantes o estresantes, pero son solo temporales y desaparecerán con el tiempo. A medida que vuelvas a tu rutina habitual, estas sensaciones deberían normalizarse. Si no fuera así al cabo de unas semanas, coméntaselo a tu médico.
En cuidados intensivos, es muy habitual colocar una sonda urinaria a los pacientes para controlar con precisión su función renal. Tras varias semanas con la sonda, y debido a la pérdida de parte de su masa muscular, es posible que le resulte difícil controlarse y que sufra episodios de incontinencia. No se preocupe, esto debería volver a la normalidad. Si no mejora en unas semanas, puede ser útil consultar a un urólogo, quien le prescribirá fisioterapia perineal para recuperar todas sus funciones.
Preste también atención a los síntomas de una infección urinaria: imposibilidad de orinar durante varias horas; sensación de ardor al orinar; presencia de sangre en la orina.
Esto debería llevarle a consultar a su médico de cabecera, quien le recetará un tratamiento sencillo si es necesario.
Trascuidados intensivos, no es raro que se produzcan efectos secundarios que afecten a su vida sexual: aumento o disminución de la libido, disfunciones mecánicas o fisiológicas, que pueden estar relacionadas con su estado psicológico, con el cansancio o con los tratamientos que requiere su situación.
Las causas pueden ser muy diversas, así que no dude en comentarlo con su médico de cabecera, que quizá no se le ocurra abordar el tema con usted: ¡se pueden encontrar soluciones!
A veces, el paso a la fase de « cuidados intensivos » marca el inicio de una enfermedad crónica: es decir, una enfermedad «de por vida», como la insuficiencia cardíaca, la insuficiencia respiratoria, la diabetes, etc.
Siempre resulta difícil pasar de la condición de «persona sana» —en la que uno puede ignorar su cuerpo y sus límites— a la de enfermo crónico, sea cual sea la enfermedad de que se trate. Para gestionar esta transición, resulta útil rodearse de un equipo médico y paramédico formado por especialistasen la enfermedad, con el fin de limitar al máximo el impacto de esta enfermedad y de esta discapacidad en tu vida, y de recibir la mejor atención posible. No dudes en pedir varias opiniones y en crear «tu» propio equipo.
También puedes ponerte en contacto con asociaciones de pacientes que padecen tu enfermedad: estas organizaciones son una fuente inagotable de información, consejos y trucos, y te ahorrarán muchísimo tiempo. Puedes encontrar la lista en France Assos Santé.
Por último, el apoyo psicológico puede resultarle de gran ayuda. Las enfermedades crónicas suelen dar derecho a un seguimiento completo subvencionado, pero mientras espera a que su médico de cabecera se encargue de tramitar su expediente de «ALD» («Afección de larga duración»), puede recurrir al programa «Mon Soutien Psy», que le da derecho a 12 sesiones de psicólogo al año.
Testimonio de BrunoLa compañera de piso
Una estancia en cuidados intensivos acarrear numerosas consecuencias físicas, pero también puede provocar estrés y consecuencias psicológicas en el paciente.