Acompañamiento en el duelo

Algunos puntos de referencia en el proceso de duelo

El momento del fallecimiento

El momento de la muerte de un ser querido supone el golpe más duro, que a menudo se siente más físicamente que intelectualmente. Las personas que se enfrentan a la muerte de un ser querido hablan de un estado de aturdimiento y estupor, de un impacto emocional intenso que las deja sin reacción y, a veces, sin palabras. Si siente culpa o remordimientos, coméntelo con el personal médico, pero también con su médico y/o con un psicólogo: este sentimiento, frecuente, puede atenuarse al pedir explicaciones sobre las circunstancias del fallecimiento de su ser querido. La culpa puede obstaculizar y prolongar el proceso de duelo: es importante intentar limitarla al máximo. 

El funeral

Suponen un momento muy emotivo, que puede parecer difícil de soportar porque confirma la separación definitiva, pero permiten despedirse y sentirse rodeado de cariño. Tómese el tiempo necesario para reflexionar sobre lo que es importante para usted y sobre cómo desea que se celebre el funeral de su ser querido, de acuerdo con sus creencias y deseos. No dude en pedir ayuda tanto para la organización del funeral como para afrontar el día a día. 

El proceso de duelo

Es un periodo muy especial, un proceso personal marcado por los desequilibrios, que requiere tiempo y energía, así como un trabajo interior que te hará oscilar entre momentos de sufrimiento y momentos de calma. Estos momentos se suceden y se entremezclan de forma diferente en cada persona. Este trabajo de aceptación de la ausencia es largo y difícil. Hay que darse tiempo, ser tolerante y paciente consigo mismo y con los demás. Hacer el duelo no es olvidar, es admitir que la vida ya es otra, vivir con la cicatriz que ha dejado la pérdida de un ser querido. 

A medida que avances en tu camino, te enfrentarás a diferentes sentimientos:

  • La impotencia y el desánimo:es posible que te sientas vacío/a de toda energía, aniquilado/a; tendrás la sensación de ser un autómata y de estar unido/a a la vida únicamente por el hilo de la costumbre. Rodearse de gente y mantenerse activo/a pueden ser formas útiles de encontrar consuelo.
  • La negación:la mente puede intentar protegerse de la realidad ignorando la realidad de la pérdida. La negación puede manifestarse actuando como si el ser querido siguiera presente. Este periodo, generalmente pasajero, permite darse un poco de tiempo antes de afrontar una realidad que aún resulta demasiado dolorosa. Puede resultar sorprendente para el entorno, que no comparte este sentimiento, lo que hace que la comunicación sea difícil y conflictiva. 
  • Los trastornos físicos:Tu dolor puede reflejarse en tu cuerpo y es posible que sufras una sensación de malestar general, insomnio, dolor de estómago, dolor de cabeza o pérdida de apetito… También puedes sentirte más lento en tus movimientos y tus pensamientos: tu energía se centra en tu interior y todos tus pensamientos se dirigen hacia tu ser querido. Los tratamientos sintomáticos pueden ayudarle, y comer en buena compañía puede estimular el apetito.
  • La rebelión y la ira:Te invadirán diversos sentimientos: una sensación de rebelión e injusticia ante la pérdida de tu ser querido, preguntas incesantes o la búsqueda de una explicación, o incluso de un culpable al que poder culpar. Puede resultar útil realizar un trabajo psicológico personal para liberarte de esa ira y facilitar la aceptación de la situación. 
  • La culpa:Es posible que te sientas culpable y no dejes de pensar en lo que has hecho o dejado de hacer. Muchas personas consideran que la culpa es el sufrimiento más intenso, prolongado y complejo. También en este caso, el apoyo psicológico resultará útil para no cargar con una culpa innecesaria y facilitar el proceso de duelo. 
  • Recordatorios cotidianos:Al principio, la vida cotidiana estará llena de pequeños momentos que te recordarán la ausencia de tu ser querido: volver a lugares donde aún se nota su presencia, ver a una familia feliz, las celebraciones familiares... Ábrete a tus seres queridos, busca consuelo y permítete llorar y recibir apoyo y cariño.
  • La soledad y la desesperanza:sumido en una intensa angustia moral, puedes sentirte desesperado, deprimido, sin ganas de nada y esperando con angustia el día que está por llegar. Abrumado por tu sufrimiento, crees que te estás volviendo loco y puedes llegar a desear morir. Todos estos sentimientos reflejan la intensidad de tu dolor y tu angustia. Abrirse a los demás es entonces muy importante, pero revelar tu sufrimiento a otras personas no es fácil. No dudes en pedir ayuda a un profesional competente, como un psiquiatra o un psicólogo.

Un ser querido ha fallecido, ¿cómo seguir adelante con la vida?

  • Date permiso para sentir dolor, expresar tu tristeza y llorar. No eres frágil ni anormal: estás de luto.
  • Acepta sentirte limitado y cansado:el duelo requiere mucha energía y dormir puede ser una buena forma de dejar que la mente trabaje y avance en el proceso de duelo
  • No te aísles, habla con tus allegados y no dudes en expresar tus necesidades: quizá prefieras hablar de tu ser querido o, por el contrario, desconectar por completo
  • Cuídate, descansa, come de forma equilibrada y pide ayuda para hacer frente al día a día 
  • Identifica a las personas y las actividades que te hacen sentir bien.Fomenta esos encuentros y planifica esas actividades
  • No seas demasiado ambiciosoy fíjate objetivos sencillos. Di: «Hoy voy a preparar una comida de verdad», «Voy a dar un paseo hasta el parque» o «Voy a nadar una hora», en lugar de «Tengo que sentirme mejor». Cada pequeña victoria sobre la tristeza te devuelve al camino de la vida.
  • No dejes que los demás te digan cómo debes actuar: las personas que te rodean creerán que te están ayudando al darte muchos consejos. Algunos serán adecuados, otros no. No olvides que solo tú sabes lo que te conviene.
  • Deja para más adelante las decisiones importantes que podrían cambiar para siempre el rumbo de tu vida:cambiar de trabajo, mudarte, divorciarte, irte al extranjero. No es el momento de tomar decisiones de las que luego podrías arrepentirte.

Es normal que, en algunos momentos, no te apetezca hablar de tu ser querido y que te guste estar en un lugar donde nadie sepa lo que te ha pasado. Con el tiempo, sentirás cada vez más a menudo que vuelves a ser feliz. No te sientas culpable, tienes derecho a serlo. 

 

También es posible que, durante el proceso de duelo, te encuentres con más dificultades de las que esperabas, ciertas circunstancias de la muerte pueden ser factores de riesgo de un «duelo complicado» o «duelo patológico», un duelo que se prolonga en el tiempo y que limita la capacidad de la persona que lo vive para recuperar una vida normal: pida ayuda a su médico de cabecera, quien podrá recetarle medicamentos para ayudarle a superar esta etapa o derivarle a especialistas. Por otra parte, no dude en consultar a un psicólogo. Es normal experimentar dificultades para afrontar una pérdida difícil y necesitar recurrir a una escucha profesional que sea emocionalmente más neutral que la de un ser querido.

El duelo en los niños

Ayudar a los niños cuando fallece un ser querido:

  • Responder a sus preguntas de forma sencilla, sin pretender tener todas las respuestas
  • Mostrarle al niño que la muerte es un tema del que se puede hablar 
  • Escuchar lo que el niño tiene que decir: hablar sobre el ser querido, sobre las emociones, reconocer y aceptar los sentimientos, ofrecer apoyo 
  • Hablar de la muerte sin recurrir a eufemismos: evitar hablar de «sueño» o de «partida», ya que ello implicaría un despertar o un regreso
  • Tranquilizar al niño respecto a su propia situación y a la de las personas de su entorno 

Más información: Hablar de la muerte con un niño

 

Funeral

Un funeral puede ser un momento de reunión familiar muy reconfortante, aunque también puede resultar muy duro para los niños pequeños. Organizar un momento de recogimiento y recuerdo en familia puede ser una alternativa interesante. 

Si el niño desea asistir al funeral, asegúrese de prepararlo adecuadamente para el desarrollo del acto y para las emociones que se manifestarán en él. Asegúrese de que cuente con el apoyo de un adulto tranquilo durante toda la jornada. 

Más información sobre el apoyo a los niños ante la muerte de un ser querido

Algunos libros que te ayudarán a superar el duelo

  • «Amar, perder, crecer, asumir las dificultades y los duelos de la vida»Jean Monbourquette, Bayard / Centurion, 1995: Este libro es una obra de acompañamiento, no un tratado ni un ensayo. Concebido ante todo como una guía, se dirige especialmente al corazón
  • «El duelo. ¿Cómo afrontarlo? ¿Cómo superarlo?» Nadine Beautheac, Seuil, 2001: Las pautas prácticas y la información que se ofrecen a lo largo de este libro permitirán a quienes se enfrentan a un duelo comprender la importancia de poder vivir esos días tan especiales según sus propios deseos.
  • «Cuando llega el duelo. 80 preguntas y respuestas»,de Roger Régnier y Line Saint-Pierre, Sciences et culture, Montreal, 2000: En este libro, los autores responden a las preguntas que más les plantean con el fin de ofrecer información, apoyo y consuelo a las personas en duelo.
  • «Vivir el duelo día a día: volver a aprender a vivir tras la muerte de un ser querido», del Dr. Christophe Faure, J’ai lu, 2001: Ayuda a comprender mejor el duelo y los sentimientos que genera, y permite acompañar mejor a quien sufre. Esta guía psicológica está dirigida a las personas en duelo y a su entorno.
  • «Hablar de la muerte», Françoise Dolto, Mercure de France, 1998: Texto de una conferencia sobre diversos temas: cómo hablar de la muerte con quienes están a punto de morir, con quienes ya no quieren vivir, con quienes han perdido a un ser querido, y cómo hablar de ello con los niños.