El momento de la muerte de un ser querido supone el golpe más duro, que a menudo se siente más físicamente que intelectualmente. Las personas que se enfrentan a la muerte de un ser querido hablan de un estado de aturdimiento y estupor, de un impacto emocional intenso que las deja sin reacción y, a veces, sin palabras. Si siente culpa o remordimientos, coméntelo con el personal médico, pero también con su médico y/o con un psicólogo: este sentimiento, frecuente, puede atenuarse al pedir explicaciones sobre las circunstancias del fallecimiento de su ser querido. La culpa puede obstaculizar y prolongar el proceso de duelo: es importante intentar limitarla al máximo.
Suponen un momento muy emotivo, que puede parecer difícil de soportar porque confirma la separación definitiva, pero permiten despedirse y sentirse rodeado de cariño. Tómese el tiempo necesario para reflexionar sobre lo que es importante para usted y sobre cómo desea que se celebre el funeral de su ser querido, de acuerdo con sus creencias y deseos. No dude en pedir ayuda tanto para la organización del funeral como para afrontar el día a día.
Es un periodo muy especial, un proceso personal marcado por los desequilibrios, que requiere tiempo y energía, así como un trabajo interior que te hará oscilar entre momentos de sufrimiento y momentos de calma. Estos momentos se suceden y se entremezclan de forma diferente en cada persona. Este trabajo de aceptación de la ausencia es largo y difícil. Hay que darse tiempo, ser tolerante y paciente consigo mismo y con los demás. Hacer el duelo no es olvidar, es admitir que la vida ya es otra, vivir con la cicatriz que ha dejado la pérdida de un ser querido.
Es normal que, en algunos momentos, no te apetezca hablar de tu ser querido y que te guste estar en un lugar donde nadie sepa lo que te ha pasado. Con el tiempo, sentirás cada vez más a menudo que vuelves a ser feliz. No te sientas culpable, tienes derecho a serlo.
También es posible que, durante el proceso de duelo, te encuentres con más dificultades de las que esperabas, ciertas circunstancias de la muerte pueden ser factores de riesgo de un «duelo complicado» o «duelo patológico», un duelo que se prolonga en el tiempo y que limita la capacidad de la persona que lo vive para recuperar una vida normal: pida ayuda a su médico de cabecera, quien podrá recetarle medicamentos para ayudarle a superar esta etapa o derivarle a especialistas. Por otra parte, no dude en consultar a un psicólogo. Es normal experimentar dificultades para afrontar una pérdida difícil y necesitar recurrir a una escucha profesional que sea emocionalmente más neutral que la de un ser querido.
Ayudar a los niños cuando fallece un ser querido:
Más información: Hablar de la muerte con un niño
Funeral
Un funeral puede ser un momento de reunión familiar muy reconfortante, aunque también puede resultar muy duro para los niños pequeños. Organizar un momento de recogimiento y recuerdo en familia puede ser una alternativa interesante.
Si el niño desea asistir al funeral, asegúrese de prepararlo adecuadamente para el desarrollo del acto y para las emociones que se manifestarán en él. Asegúrese de que cuente con el apoyo de un adulto tranquilo durante toda la jornada.
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